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26.3.05

De vuelta (de todo)

Estoy de vuelta. De vuelta y media. De vuelta de todo. Dándole vueltas a todo, a mi vida, a mis pensamientos, a mis sentimientos...

He estado una semana en Nápoles, en casa de Antonella. Durante 7 días he convivido con ella y su familia, he conocido a sus amigos, he visitado su ciudad, he vivido muchas experiencias a su lado. También hemos hablado de lo nuestro, ¿está acabado? ¿estamos en un punto y a parte del que tal vez algún día volvamos? ¿somos sólo amigos como ella dijo hace ya una vida?

Dice que está confusa, que la razón le dice que es imposible. Pero su familia y amigos dicen que deberíamos volver a estar juntos. Los sentimientos le dicen lo mismo. Yo no paro de decírselo también. Aún así han sido 7 días como amigos.

Y al volver me dice que me echa mucho de menos. ¿Y ahora qué? ¿Sufrir hasta verano, cuando nos veamos tal vez en Irlanda nuevamente en la misma situación que el año pasado? ¿O incluso hasta más tarde, cuando vuelva por Barcelona para ver el piromusical de la Mercè?

Dicen que hay amores que matan. Sabina fue más allá y dice que amores que matan nunca mueren. Ese es este caso.

Será mejor que me concentre en el trabajo...

También he vuelto con energías e ideas. Hoy voy a ver los nuevos diseños de personajes para el cómic, con alguna que otra sorpresilla, y tal vez también nuevas viñetas ya dibujadas, preparadas para pasar por mi rasero siempre exigente que suele pedir algunos retoques antes de la versión definitiva, incluso en esos maravillosos dibujos que hace Jun. Pero soy así, siempre exijo mucho, aunque a veces no lo parezca al ver el resultado. Aunque estoy convencido que esta vez sí se notará, así que iros preparando todos para empezar a buscar el primer número de "Pareja de ases", que en cuanto lo acabemos me voy a patear el país si hace falta en busca de editorial.

Por otra parte, a partir del lunes empiezo a escribir ya los diálogos de "¡Acción!", para poder pasarles el guión a los actores al empezar el verano.

Realmente parece haber demasiado por hacer, tendré que poner orden... Y a ver si recupero la tradición de escribir por aquí, esta vez más como un diario personal que un foro de autodiscusión. Y aprovecharé para escribir parte de mis experiencias en Italia, que ha habido de todo, incluso una discoteca cerrada por los carabinieri (nos echaron a todos a las 2 horas de haber entrado, por exceso de aforo), o un retorno imposible (8 horas en el aeropuerto de Milán, donde tenía que hacer escala de 1 hora, con desinformación, gritos, policía, insultos, aviones estropeados...). Así que no se vayan todavía, aún hay más. Próximo episodio en su blog.

17.1.05

A la cargaaaa!

Vamos a ello, una vez más... Buf, hace tiempo que no lo hago. ¡Las dudas me asaltan! ¿Me acordaré de cómo hacerlo? ¿Podré estar a la altura de la última vez? ¿Por qué me da la impresión de estar hablando de sexo y no de escribir? ¿Y por qué nadie ha echado de menos este blog?
En cierta manera, mejor así, porque muy probablemente en una buena temporada no pueda escribir muy a menudo. Pido disculpas, ya sé que el mundo de las Letras se resentirá y un oscuro velo pesará sobre la cultura universal. Pero qué le vamos a hacer, uno tiene sus compromisos ineludibles.
En mi caso se trata simplemente de:
-clases de italiano. Ya me he saltado demasiadas, y seguramente me quede sin la evaluación continua, lo que significa que tendré que ir al examen final. Y francamente, espero aprobarlo, que suspender 1o es muy triste...
-clases de francés. No me he saltado tantas, pero es el último año y no quiero tener que pasar 2 veces por la presión del examen de quinto.
-fent films (sí, siempre que pueda pondré el nombre; al final conseguiré que a la gente le suene, juasjuas). En marzo presentamos proyecto a subvención. Para eso hay varios requisitos fundamentales, entre los cuales está el preparar dicho proyecto para ser presentado. Así que toca ponerse a quemarse las pestañas frente al ordenador. Sobretodo porque como la carne es débil y me distraigo con una mosca imaginaria me tengo que poner tres horas para lograr al menos unos 10 minutos de provecho.
Ergo (mira que es fea esa palabra... suena a algo que secrete el cuerpo humano; y no algo demasiado agradable), que mi creación pseudoliteraria no fluirá en demasía por estos lares.

Mientras, aprovecharé para poner al día los temas "querido diario" (es decir, los asuntos personales que he ido aireando en esas e-páginas). Aunque muchos de los que leéis esto ya lo sabéis todo, comentaré la entrada del año.
Tal vez recordéis una chica que mencionaba. Pues bien, se acabó todo antes de empezar. Tal vez me tendría que haber dado cuenta de que algo no iba bien cuando me dijo que no era su tipo, pero así soy yo, duro de mollera e incapaz de detectar las sutilezas de las féminas aunque me estén pegando patadas con ellas.

Aunque eso me lleva a hacer una queja: ¡qué manía las mujeres con los dobles sentidos! Con lo fácil que es decir "déjame en paz", vosotras no podéis decirlo: tenéis que soltar lo de "ya te llamaré". "Vale, te doy mi número". "Tranquilo, ya lo encontraré, no hace falta que me lo des". O lo contrario, si os gusta alguien, entonces es aquello de en algunos momentos clave se deja un pequeño silencio incómodo esperando que él lo rellene con un beso. Yo en estos casos lo relleno hablando más. ¿Por qué? ¿Tan difícil es que las chicas muestren sus sentimientos, tanto positivos como negativos, abiertamente? Y luego dirán que los chicos vamos de duros e insensibles. ¡A lo mejor es que en realidad estamos usando un código de dobles sentidos!

Vale, no, no llegamos a ese nivel. Si nos mola una tía, le decimos: "tía, me molas". Y si vemos posibilidades con una chica, pero no nos gusta, entonces decimos: "tía, me molas" (es que somos así de primarios: un polvo es un polvo).

Luego están Las Preguntas. Aquellas cuestiones que usa toda mujer para probar al novio o aspirante de turno. Son preguntas cuya respuesta es lo menos importante: lo que realmente marcará si esa noche habrá sexo o paja es el tiempo de reacción. Algunos ejemplos son "¿crees que me he engordado?" o "¿cómo me sienta esta falda?". Aunque no siempre son preguntas, a veces van disfrazadas bajo la apariencia de afirmaciones del tipo de "vaya, me ha salido una arruguita" o "creo que voy a tener que empezar a usar el tinte". ¡Alerta Defcon 5! ¡Hay que iniciar la respuesta ANTES incluso que finalice la pregunta o frase!

Realmente, no sé si se puede hablar de una guerra de sexos. Al menos, por el hecho de que normalmente las guerras causan bajas, pero esta es la que ha mantenido la población en aumento constante. Supongo que es la forma de conseguir que no nos aburramos por el camino, de tener que sudar un poquito antes de conseguir aquello que tanto deseamos. Bueno, y no sólo eso, que en las relaciones hay más cosas aparte de felaciones... (sí, sí, reiros, pero me gustaría saber a mí cuántos tíos no han pensado en eso con lo de lo que más se desea... Si somos unos primarios, ya lo he dicho antes).

Y antes de que el tono siga subiendo, y porque ya me estoy empezando a aburrir a mí mismo, aquí dejo esto por ahora a menos que alguien me anime a seguir.

En realidad, como no creo que se dé esa situación, algún día lo retomaré por iniciativa propia. He dicho.

4.1.05

Recuerdos de navidad

Estas han sido unas navidades marcadas por las noticias. Las hemos visto de todos los colores. Por aquello del contraste, comentaré un par, cada una de un carácter opuesto a la otra.

La Tierra protesta. Desde todo el mundo hemos sido testigos de ese enorme tsunami que se ha engullido una buena porción de terreno y a más de cien mil personas. Curiosamente a ni un sólo animal. Durante varios días se repetían esas escenas que parecían sacadas de una película catastrofista. "El día de mañana" en tiempo real. Salvando temas puramente cualitativos, ésa es una película con un par de momentos a tener en cuenta como reflexión de este suceso. Los científicos avisan (como viene siendo costumbre) de los peligros del cambio climático. Y se burlan de ellos. Priman las economías.
Hace un par de meses salió un informe real sobre los peligros reales de la contaminación. Destruímos el planeta por ganar un poco más de dinero, por sacar más petróleo. Y las consecuencias se pagan. El calentamiento global afecta al planeta, y el planeta intenta autoregularse. Para luchar contra la subida de temperatura intenta bajarla, con tormentas, tsunamis, etc...
La parte curiosa (si se me permite hablar de curiosidades ante tal catástrofe, a riesgo de parecer frívolo) es que no ha aparecido un solo animal muerto. Todos ellos fueron conscientes del peligro y lo evitaron. El hombre no lo vio venir, y no supo qué le golpeó hasta que fue demasiado tarde.
Este último año hemos pasado por varias catástrofes "naturales". Lo entrecomillo porque sólo lo son en el sentido en que vienen en forma de fenómenos meteorológicos; pero no son tan naturales si vemos en ellas un aviso del planeta a lo que destruye el hombre.

La otra noticia, algo más positiva, es la Marató de TV3. Este año ha batido todos los récords y han recaudado hasta el momento actual 7436881€. La mayor cifra jamás lograda. Supongo que en parte tiene algo que ver el hecho de que este año los fondos se dedican a la lucha contra el cáncer, y quien más quien menos todos hemos tenido algún pariente aquejado de la enfermedad. Para los que no sepan qué es esta Marató, TV3, la cadena de televisión catalana, fue la primera en España en hacer maratones para recaudar fondos para la investigación de remedios para enfermedades. Luego se hicieron eco de la propuesta en otras cadenas, con mayor o menor fortuna. En la mayoría de los casos se siguió la fórmula propuesta, por la que cualquier céntimo de cualquier persona es más que bien recibido. Menos en Antena3, donde sólo se podía pujar por objetos donados por filántropos como Las Virtudes o Los Morancos. Así que sólo el que más ofrecía era el que luego se llevaba la oportunidad de colaborar.
Cuando se trata de ayudar a otros, todas las formas son positivas, aunque personalmente me quedo con "la nostra" (por aquello de barrer para casa, aunque espero que más de uno o una estarán de acuerdo en ello). La curiosidad de esta segunda noticia sería el hecho de que en una maratón a nivel comunitario (que no salten los catalanistas, Catalunya será todo lo Nació que quieran, pero también es comunidad) recauda más que las que se hacen a nivel estatal...

Conste que no lo hago por picar a nadie, pero en estos temas me gusta una cierta competitividad que resulte en mayores recaudaciones. Ya que nos cargamos el planeta, causando tragedias como la del tsunami, al menos por otro lado ayudemos a aquellos que podamos.

26.12.04

¿Sobreviviré?

El día de navidad va quedando atrás. Poco a poco voy volviendo a respirar. Aunque tampoco este año he salido ileso.

En nochebuena nos llamó una amiga de la familia, que vive en León, y que vive con su propia tragedia, que este año ha aumentado. Lloró por teléfono.

Mis deseos de este año no son tan estúpidos como paz en el mundo... Me gustaría poder aplacar el sufrimiento de la gente. No me gusta ver a personas a las que quiero sufriendo. Daría lo que fuera por poder ser yo el que está en su lugar. Por poder ser quien lleve su carga sobre los hombros. Poder absorver las desgracias y meterlas en un saco.

La vida continúa. La vida se detiene a veces. Por el camino quedan aquellas cosas que nos hacen inmortales. La vida después de la muerte es posible; tal vez no como en esos relatos que tanto nos gustan, pero sí en una forma más sutil e incluso más romántica: a veces conseguimos llegar a las personas que nos rodean, de forma que cuando dejamos de estar ahí físicamente, seguimos como un recuerdo, una imagen, una sonrisa, a veces incluso una lágrima.

En Nochebuena hizo 2 años que murió mi tío. Estuvimos cenando con mi tía (su mujer), en casa de otra tía mía. Tuve por un momento el recuerdo de aquella noche, que estábamos cenando en esa misma mesa, cuando sonó el teléfono para darnos la trágica noticia. En silencio, para mis adentros, le dediqué un brindis. Por haber sido para mí algo más que el marido de la hermana de mi padre. Por haber sido casi como otro abuelo. Mis tíos son bastante mayores que mis padres, y vivieron la desgracia de ver morir a su único hijo cuando aún era muy pequeño. Se volcaron en mi hermana y en mí mismo como si fuéramos esos hijos que nunca tuvieron. Incluso a veces pasé algunos días en su piso, cuando mis padres iban a Irlanda en verano a llevar un grupo de estudiantes a aprender inglés.

Cuando pienso en mi tío siempre sonrío. Algunas veces me pongo triste cuando me viene a la cabeza la imagen de un día que le fui a ver al hospital, uno de los últimos días, y le vi sufrir un ataque. Pero normalmente la imagen que tengo es de esas visitas que les hacía, y mi tía sacando el helado que nos comíamos mi tío y yo en cantidades industriales. Incluso ahora, escribiendo este texto, acabo de visualizar una imagen que no recordaba desde hacía mucho. De pequeño, en el salón de su piso, jugando a hundir la flota con mi tío, cuando yo era muy pequeño. O viendo la tele en un sofá comodísimo que siempre me apropiaba hasta quedarme dormido.

Dondequiera que estés, aún sigues vivo entre nosotros. Te lo dedico a ti. Feliz navidad.

25.12.04

El precio de las culturas

El Fòrum de les Cultures da sus últimos coletazos después de muerto. En cierto modo es normal, no olvidemos que fue un D.O.A., ya estaba frío y rígido en el momento de su concepción.

Y ahora ha vuelto de entre los muertos para lanzar su última carcajada (al menos, espero que sea la última; tiemblo de pensar en cómo sería una más...). Se han hecho públicas las cifras de tan magno acontecimiento: 400.000€ de déficit. Y todos sabemos de dónde va a salir esa cantidad.

¿Cómo podemos tener un alcalde tan inútil? En pocos años está convirtiendo Barcelona, una ciudad que estaba abierta al mar, que tenía un aire europeo como París, en una mole que pretende imitar a NY. Rascacielos y torres raras que nos tapan la visión del Mediterráneo, que crean un skyline horrible.
Por si eso no fuera poco, nos deleita con imágenes como la que presenciamos durante la rua de carnaval ofrecida por Carlinhos Brown el verano pasado. Allí pudimos ver a nuestro barceloní Joan Clos subido a una carroza, "bailando" (permitid que lo entrecomille...). Esa situación además sirve de bella alegoría del mundo político: mientras el verdadero artista de la función está a pie de calle cantando y bailando con la gente, el alcalde está subido a la carroza, por encima del populacho, en su propia fiesta particular, donde las cámaras puedan verle bien.
¡Pero no se vayan todavía; aún hay más! Cada vez que comparece en el pleno del ayuntamiento, los humoristas radiofónicos se preparan para hacer sus programas. Cuando Clos abre la boca, siempre acaba soltando perlas lingüísticas, gramaticales, fonéticas... Como sus "amb sense aturador", o "els anys perduts de vida abans de que et toqui morir, diguem".

Eso sí, ahora por una vez será él quien se ría. Se ha gastado nuestro dinero en el acontecimiento más inútil de la historia de nuestra ciudad. Al menos, desde el punto de vista del ciudadano de a pie. Para los empresarios hoteleros y los especuladores inmobiliarios ha sido un regalo caído del cielo. La zona del Besòs se ha limpiado de chabolas que afeaban el panorama, y en su lugar han plantado enormes hoteles y edificios a precios más increíbles que el diseño del edificio de gas natural. Y ahora las chabolas están junto a la autopista de Sabadell.

¿Hasta dónde va a llegar? ¿Hasta el punto de que odiemos nuestra ciudad, de la que siempre hemos estado orgullosos, sobretodo después de las Olimpiadas? ¿Hasta que la gente de clase media deje de vivir en Barcelona? ¿O simplemente hasta que se le acabe el chollo?

¡Maragall, por favor, deja la Generalitat y vuelve a la alcaldía! O que venga el Trias, aunque sea de CiU...

Carlinhos Brown for major!!

24.12.04

Deudas de sangre

Anoche fui a cenar a un japonés cerca de la calle Ferrán. A las 21.30 llegamos a la esquina con Ramblas, y asistimos a un espectáculo propio de 28 días después.

Cabinas de teléfono implosionadas, cajeros destruídos, locales de fast-food arrasados, restos carbonizados, pánico general...

Pregunté a un camarero qué había pasado y me dijo que una manifestación de okupas y anarquistas. Al menos, iban todos con sus símbolos.

Protestaban contra la violencia skin-head que durante las fiestas de Gracia acabó provocando una víctima mortal. Es un motivo encomiable a la hora de hacer manifestaciones. La verdad es que la violencia neofascista (incluyo tanto los neonazis como los neofranquistas) es un lastre de la sociedad en la que vivimos. Existen cada vez más grupos que usan la violencia contra los demás como seña de identidad. Incluso hay grupos femeninos que llegan a dar más miedo que los masculinos, como las skingirls.

Hay un dicho que dice que si no puedes con tu enemigo, únete a él. Pero no nos equivoquemos: no podemos luchar contra la violencia siendo violentos. No podemos aprovechar cualquier excusa para destrozar cajeros y mcdonalds. Una cosa es una manifestación antifascista o pacifista, otra anticapitalista. Y aún otra cosa es el puro vandalismo. Además, ¿qué culpa tienen de todo ello los pobres chicos y chicas que atienden tras el mostrador del mcdonalds durante horas y horas y que cobran a veces sueldos irrisorios? Ésos son los que reciben los golpes de esos "anticapitalistas", ésos los que se asustan cuando ven sillas atravesar las ventanas...

Se supone que somos seres civilizados, y si criticamos a un sector por ser violento, ¿cómo podemos legitimar nuestra palabra si hacemos lo mismo que ellos?

El post más corto...

¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS Y TODAS!!!!

Pues eso.

22.12.04

Un chorro de optimismo

Estoy contento. Agotado hasta decir basta, pero contento.
Por si no tenía bastantes proyectos abiertos, ya me he enfrascado en uno más, mi primer largo, que espero que llegue el año que viene.

De momento he empezado a escribir algunas escenas, y ya tengo definidos los protagonistas y el argumento. También las tramas de cada personaje. Incluso tengo pensados a la mayoría de los actores. El único problema es que ellos aún no lo saben. Sin embargo, hoy lo he comentado con una de las actrices, que se ha entusiasmado. Por ahora parece que la idea gusta. Hace reír, que es la intención. Eso me hace feliz.

Por si fuera poco, el proyecto que tengo para serie de cómics va avanzando. Poquito a poco, pero cada día está un paso más cerca. Ayer el dibujante me dijo que tiene novedades y sorpresas para mí, que el nivel está subiendo. A ver si cuando esté acabado lo vendemos y da frutos.

Hay días que me siento perdido. Demasiados proyectos, demasiados cajones etiquetados en mi mente, que la pobre no da para más. Hay días en los que tengo la impresión de estar abarcando más de lo que puedo; me pregunto qué demonios estoy intentando demostrar. Hay días en los que lo dejaría todo por falta de energías.

Y luego llegan esos días en los que la gente aprecia tu trabajo. En los que allí en el horizonte puedes atisbar un punto distinto de esa eterna línea plana. Y sabes que ese punto va a ir creciendo hasta tomar forma. La forma que convierte un proyecto en un producto. Tal vez estos proyectos lleguen a buen puerto; tal vez no. Pero estoy dispuesto a dar todo lo que tengo por llevarlos al menos hasta el final del proceso, hasta poder ponerles la etiqueta de "completo". Luego ya se verá. A lo mejor aún tengo que madurar profesionalmente. Seguro. Pero para ello hace falta trabajo y dedicación, y por fin estoy en ese momento en que tengo ganas de poner un poco de ambas.

Me siento optimista. Y en navidad. Eso es más de lo que puedo pedir. En cierto modo, me ha tocado la lotería, aunque no económicamente.

21.12.04

Terror festivo

Esta semana es Navidad.

Sí, vuelvo a mi tema recurrente preferido. Así que si te cansa, no leas más. Pero esta vez no voy a hablar de la fiesta en sí, con ese tono de El club de la comedia de otras veces. Hoy, en un momento egocéntrico (uno de tantos), voy a hablar de mis navidades.

No em barrufa la Navidad, como diría el pitufo gruñón (lo siento, pero estoy más acostumbrado al barrufar que al pitufar). Y es que cada vez más son unas fechas que miro temblando, preparado para la caída del zapato. En su obra Sin la sombra de las torres, Art Spiegelman descubre el significado de una tremenda metáfora: tirar el otro zapato. En una tira muy breve, un hombre llega por la noche borracho a casa. Se quita el primer zapato, que cae de forma muy ruidosa al suelo. El segundo se lo quita con cuidado para no molestar a los vecinos y se va a dormir. Un rato más tarde los vecinos de abajo le gritan que lance el otro zapato para poder irse a dormir tranquilos.
El estado de espera es peor que las sorpresas desagradables. Cuando tenemos una expectativa, ya sea positiva o negativa, nos quedamos sin poder hacer nada.

Eso es lo que me pasa en Navidades. No en el día de Navidad en sí, sino en todo el período festivo. Sé que algo pasará. Siempre pasa algo.

De pequeñito, salí de casa el día 31 a comprar un par de cosas al mercado de Les Corts, mi antiguo barrio. Por el camino, fui víctima de mi primer atraco. Volví a casa temblando, asustado, buscando el cobijo de lo conocido... Para oir en boca de mis padres que mi abuelo acababa de morir.

Otro año decidí irme de vacaciones a Londres. Un amigo se vino un par de días, y yo me quedé un total de ocho. O debería decir nueve. El día de mi regreso, nevó. Nevó tanto que la pista de aterrizaje se heló y me cancelaron el vuelo. Tuve que pasar la noche en el aeropuerto, sin nadie a quien conociera, con mi maleta a rastras cuando iba al lavabo, soportando la megafonía que no dejaba dormir. Y es que como eran motivos ajenos a British Airways, no nos dieron ni alojamiento ni cena ni nada. A las 6 de la mañana fui a embarcar al primer vuelo a Barcelona. Me dijeron que no tenía plaza garantizada. Se guardaban mi billete hasta 10 minutos antes del despegue. Si entonces faltaba alguien del pasaje, yo me quedaría con su plaza. Si llegaban todos a tiempo, pues a esperar al siguiente vuelo, a las 3 de la tarde. Mismo sistema, y si no, a Luton, a la otra punta de Londres... Tuve suerte, con las carreteras heladas falló medio pasaje y me dieron asiento en primera clase. Pero lo habría disfrutado más si no fuera por el momento en que los motores del lado derecho dejaron de oirse, y el avión cayó en picado unos segundos que parecieron horas, justo cuando estábamos sobrevolando los Pirineos...

Y aún otro año más, fuimos a cenar a casa de mi tía en nochebuena. Durante la cena sonó el teléfono. Se hizo el silencio, porque ya sabíamos todos qué clase de noticias eran. Nos llamaban del hospital, donde mi tío llevaba ingresado ya mucho tiempo, empeorando día a día por un cáncer ya en estado terminal contra el que llevaba luchando más años de los que he vivido yo. Esa noche lloré por primera vez en más de diez años.

Por eso cada año cuando llegan estas fiestas me asusto. Son fiestas gafes, que no me alegran el espíritu. Pero no quiero ponerme pesimista, sólo catastrofista. Intento no deprimirme, simplemente me preparo para el golpe del otro zapato. Por lo demás, pienso disfrutar cada día que pueda en estas fiestas.

Al menos todo lo que me permita el trabajo...

20.12.04

Lágrimas con forma de euros

¿A qué clase de sociedad hemos llegado? ¿Dónde está la humanidad en este mundo "civilizado" de occidente? ¿Qué valores hemos puesto en la cima de la escala?

Ayer me tocó pasar toda la tarde en mostrador. Vi de todo y más. Pero un caso me impactó. Una mujer de mediana edad vino a devolver un teléfono inalámbrico de 80 y algo euros. Lo había comprado el 20 de noviembre para regalárselo a su marido por su cumpleaños, que fue hace 2 días. El vendedor de turno le dijo que no había problema: si a su marido no le gustaba, incluso aunque lo hubiera probado, podía volver a cambiarlo e incluso devolverlo.

Primer problema: pasados 7 días la devolución no es posible, a menos que el tíquet lleve un sello firmado con fecha del día de compra y la nueva fecha de extensión (en este caso como mínimo el día de ayer). Pero ese vendedor se pasó eso por el forro, ansioso como estaba por vender y probar a llegar a los objetivos de la sección para llevarse una nimia comisión a final de mes.

Llegó el día del cumpleaños y la buena mujer le dio el regalo con toda la ilusión del mundo al marido. Éste lo abrió y primero decidió probarlo, por demostrar que aprecia la sorpresa de su mujer. Sin embargo, se lo repiensa y, ya que a veces van algo justos de dinero, cree más útil comprar herramientas para la casa, como un taladro o destornilladores.

Nuestra mujercita coge el regalo y vuelve a la tienda para ver si puede recuperar el dinero para hacer la otra compra. Como en este establecimiento no se venden herramientas se trataría de devolver el dinero para que lo usara en lo que realmente necesitaba.

Vi el tíquet y el problema. Llamé a mi supervisor que fue tajante: no hay dinero (a todo esto, yo tenía delante las cifras de venta del día en todas las sucursales de España, y sólamente en las 3 que hay en Barcelona a esas horas ya superaban los 700000 euros de caja). Tras explicar el caso, dijo que por ser fechas navideñas y como caso ultra-mega-híper-especial (y asegurarse de que se lo hacía saber a la clienta) se le haría un vale de compra para que se gastara ese dinero en otros artículos.

Se lo expliqué. Casi se me echa a llorar. Se me cayó el alma a los pies.

Volví a llamar al supervisor, que se negó a subir al mostrador (dijo tener algo importante entre manos que no podía dejar... ¿hay algo más importante que una señora al borde de las lágrimas?), pero volvió a dejar claro que nada de devolver el dinero. Me mandó buscar a otro supervisor.

Le encontré (al otro) y volví a relatar el caso, mientras la mujer le volvía a explicar la situación a mi compañera de mostrador. Finalmente conseguí que este otro supervisor viniera. Le enseñé el teléfono de la discordia, que estaba en perfecto estado.

Acabó firmándome una autorización para devolver el dinero.

Ayer, por unos segundos, existió la justicia en el mundo consumista. La mujer se pasó los siguientes minutos agradeciendo el gesto hecho por ella. Viendo esa sonrisa auténtica llegar a una cara que un momento antes trataba de esconder unas lágrimas que se iban formando poco a poco, ¿a quién le interesan las comisiones? A mí NO.

19.12.04

Darwin se equivocó

Los de seguridad de la tienda en la que trabajo estas navidades han pillado a una joven asiática robando. Se llevaba (o intentaba) una funda para móvil, de esas de punto, que parecen calcetines que uno compraría en el Prénatal. El artículo en cuestión tiene un valor de 2.95€.

El precio a pagar por ser atrapado robando es el de tener que comprar el objeto, y sellan el tíquet para impedir una devolución. Si el precio supera un determinado nivel, además se llama a la policía. Éste no era el caso. La cuestión es que la chica pagó, pero luego se negó a llevarse el "cuerpo del delito" a casa. Dicho de otra manera, regaló esos 2,95€ a la tienda. ¿Por qué?

Porque, reconozcámoslo, nos movemos por instinto. Aquí posiblemente el tema no era conseguir esa funda sinó llevarse algo de forma ilegal. Era la búsqueda de ese subidón de adrenalina, ese éxtasis del peligro que se obtiene cuando hacemos lo que no nos está permitido.

Según Darwin el homo sapiens está en la cúspide de la escala evolutiva. Se nota que el que "inventó" esa escala era un homo sapiens... Intentemos buscar las diferencias que nos separan de otras especies animales que supuestamente están por debajo nuestro. Igual que ellas el instinto nos puede; por mucho que seamos racionales (aún nadie me lo ha demostrado), nos vemos dominados por las "necesidades biológicas", como el comer o el sexo.

Hace años se hizo un experimento con ratas. No lo describiré aquí en detalle porque no quiero equivocarme (si me lee alguien que sepa los detalles, que los comente, por favor). Pero creo recordad que consistía en que algunas ratas se les ponía comida en un lado y en el otro un botón que cuando lo apretaban se les inyectaba una droga. Y muchas murieron de sobredosis.

¿Nadie ve el parecido con el comportamiento del homo sapiens?

Se supone que somos capaces del raciocinio. Sin embargo un simple vistazo a un periódico cualquiera nos demuestra cómo los más bajos instintos nos llevan a cometer las mayores atrocidades, como la violencia de género, las guerras, la sobreexplotación del mundo para obtener riquezas, etc...

Tal vez ahí radique la diferencia: los demás animales tienen instinto de supervivencia y conservación, que incluye, en la mayoría de los casos (excepto en los parásitos y las plagas) un cierto mecanismo que permite también la conservación de su entorno natural. Nosotros simplemente nos cargamos todo lo que nos rodea si creemos que sacaremos provecho. A veces incluso cuando sabemos que no sacaremos nada, sólo por el placer de destruir.

Ah, sí, y también somos la única especie que practica el sexo mirándose a la cara...

17.12.04

Con ganas de gritar

Hoy ha sido uno de esos días en los que no debería haberme levantado de la cama. Pero por desgracia existen los compromisos ineludibles (pongamos por caso el hecho de tener un trabajo al que tengo que asistir).

Podría decir que mi día ha empezado a eso de las 5 de la madrugada, cuando me he despertado víctima de un terrible picor tanto en la muñeca derecha como en uno de los nudillos de la mano izquierda. Al principio no he reaccionado; aún era víctima del sueño, todavía viajaba por la barrera que separa las ondas alfa y beta, buscando mi camino hacia la consciencia para averigüar qué era ese picor. Y vaya si lo he descubierto. Al instante un zumbido huracanado ha pasado junto a mi oído: un mosquito cabrón (me disculpo de antemano porque muy posiblemente hoy este post se verá salpicado de tacos; a quien no le guste, que le jodan). Yo ante los mosquitos que ya me han picado sigo un proceso ensayado. Primero he salido de la habitación asegurándome que cerraba bien la puerta para que no escapara. Después he ido a ponerme talquistina en las picaduras porque las muy jodidas no me dejaban pensar. He vuelto a mi habitación (cerrando nuevamente la puerta, esta vez por dentro) y he encendido la luz. Con una chancla (es lo que uso de zapatillas) en la mano me he sentado a esperar. Cuando me he cansado de esperar (¿es que tienen radar? ¡se pasan el rato zumbando y cuando intentas observarlos, se paran fuera del campo visual!) me he levantado y he dado una vuelta a la habitación (es pequeña así que he acabado pronto), y he visto que estaba encima de la cama. ¡Zas! Un mosquito menos en el mundo (lo siento por la gente con conciencia ecológica o defensora de animales, pero a mí no me chupa la sangre ni mi madre).

Mi siguiente inicio del día ha sido algo más tarde, casi a las 10. Teniendo en cuenta que me dormí más tarde de las 2 y he tenido la interrupción mosquitera, concluímos que no he dormido ni 8 horas. Pero ya no conseguía dormirme, así que me he levantado.

Por la mañana no ha habido demasiada novedad. Adelantando algo de curro (gracias a una llamada de mi socio recordándomelo; lo que me recuerda que he olvidado llamar al tío de la maleta... al menos he llamado al otro).

Por la tarde, a currar. He ido de buen humor. Como sabía que hoy me tocaba ir en la furgo pequeña a instalar yo solo, me he llevado cosas para hacer en ratos muertos, y llevaba (también para ratos muertos, no para la conducción) el discman con la banda sonora de la peli de Cowboy Bebop. La iba escuchando de camino a tienda, y me faltaba poco para ponerme a bailar al son de la música. Entonces he visto la ruta que tenía hoy...

Sólo 3 visitas. Hasta ahí bien. Pero (por supuesto tenía que haber un pero) dos de ellas eran home cinemas, que si se instalan entre 2 personas se tarda como mínimo media hora. Un sólo instalador puede tirarse fácilmente una hora o más. Y uno era en Sabadell. Y el otro me lo habían preparado en una caja tan grande que con los brazos totalmente abiertos apenas llegaba a los agujeros que hacen de asas. Me he quejado, y he recibido como respuesta de mi superior un "venga, que tú estás fuerte, eso lo mueves fácilmente". En fin, he acabado llevándolo y subiéndolo como buenamente he podido, a un CUARTO PISO SIN ASCENSOR. Y tras más de una hora instalando he tenido que buscar otro día para volver a configurarlo, ya que no me habían puesto uno de los cables.

De ahí a Sabadell. A las 5 de la tarde. Cuando los niños salen del colegio. Un viernes. Cuando la gente sale de Barcelona. Resultado: ¡he llegado a destino pasadas las 6 y media! Derivada del resultado: he tenido que llamar a cancelar la última instalación del día. Y he entrado a la 2a instalación. Más de una hora después, cuando estaba todo conectado por fin, encendemos y... no funciona. Mejor dicho, parte del equipo funcionaba y parte no. Así que hay que volver otro día para cambiar lo que no va.

Vuelta a la tienda. Son las 8 y cuarto más o menos. Mierda, eso quiere decir que llegaré tarde. No que haya bronca, sino todo lo contrario: mi turno acaba a las 9, y no pagan las horas extra. Por el camino recibo llamada de mi supervisor (o VQ), preguntándome por las incidencias. Se las explico. Las parece entender.
Por alguna extraña razón todo aquél que había salido de Barcelona antes ahora parecía estar volviendo. Es decir, que he tardado más de una hora en llegar. Hacia las 9 y 20 estaba llegando al mostrador, a guardar los papeles. Allí me esperaba una sorpresa.
Mientras yo no paraba de renegar, con un cabreo encima que no podía, un compañero (que me parece que también es VQ, pero por debajo del otro), decide hacer el gracioso comentario de "de rodillas y me lo explicas". Yo, ingenuo de mí, contesto que "sí, sí, estoy que me pongo a explicar". Resulta que sí que me estaba pidiendo explicaciones. Parece ser que por haber cancelado la 3a visita estoy convirtiéndome en un inútil principiante. Me estaban exigiendo que respondiera a por qué santísimos cojones no me había dado la gana de llegar a la última visita. Por qué no me había salido de los mismísimos hacer volar la furgo para evitar esos putos atascos que me han tenido horas de mala leche. Porque, según este compañero, él en su tiempo llegó a hacer hasta 4 visitas en un día. Ahí no me he podido aguantar y le he ladrado que "yo he llegado a hacer 5, ¡no te jode!" pero que daba la casualidad que nunca se suelen poner 2 puñeteros home cinemas, uno de ellos fuera de Barcelona, en viernes tarde, etc... para un sólo instalador. Al final parece que se ha calmado (yo no) e incluso ha verbalizado lo que ha sonado a mis oídos como una pequeña disculpa por exigirme explicaciones. Al menos lo ha justificado diciendo que a él le han obligado pedírmelas.
Lo que significa que mañana me las veré con mi VQ, que me las pedirá en persona. Espero tanto por él como por lo que me queda de contrato que me levante con buen pie. Hoy no me he contenido a la hora de gruñir y soltar tacos delante de mi compañero. Mañana puede que tampoco lo haga delante de mi jefe. No sería la 1a vez, aunque sí en este trabajo...

Dios mío, ¿tan sindicalista me he vuelto o es que me estoy encontrando a todos los gilipollas de este país? Porque menuda racha: el concierto de los Rolling Stones, en el que nunca me llegaron a pagar; la productora de cine en la que estuve 8 meses, que acabó con amenazas, abogados y denuncias con falsos cargos; y ahora esto...

Algo huele a podrido en el mundo laboral.

16.12.04

Retazos y retales

Hoy no estoy especialmente inspirado. Además estoy dolorido, ya que me acabo de golpear dos dedos con el marco de la puerta al salir de la ducha...

Tengo poco tiempo (hay que trabajar) así que me limitaré a soltar pequeños fragmentos que se me vayan ocurriendo.

La racha sigue. Al golpe de hace un rato le sumamos otro disgusto "amoroso". Ya hace días que Ella me venía dando largas cuando intentaba quedar. Ahora simplemente no da señales de vida. Supongo que es cierto que afortunado en el juego... Ya que esta semana llevo 2 prestrenos conseguidos por sorteo: Père et fils (lo mencioné hace un par de días) y The machinist, que vi anoche. Christian Bale da penita, ¡tan delgado! Cuando le cogen sin camiseta dan ganas de llorar. Además me sentí gordo, y eso que dicen que estoy en mi peso ideal...

¿Por qué todo el cine fantástico que se hace en este país es igual? A pesar de la mayoría de nombres que aparecen en la película, The machinist es catalana. Producción Filmax. Está rodada en Barcelona y alrededores, aunque maquillado todo para que parezca que estamos viendo los USA. Al menos, está hecho con más gracia de Faust. Pero realmente cada vez es más difícil distinguir una película de otra. Hace unos meses estrenaban otra producción fantástica (que no fantástica producción) de la Filmax: Hipnos. La historia, con cambios, es la misma: una persona a la que le pasan situaciones extrañas, gente que aparece y desaparece, gente que parece saber quién va a morir o padecer... También la fotografía, de Xavi Giménez en ambos casos es exactamente la misma. Cielo gris, luz ténue. ¿Acaso se rodaron de forma simultanea? Ya hemos llegado al punto en que nos copiamos a nosotros mismos. Se acabó la originalidad. Repetimos historias, imágenes... Claro que total, llevamos muchos años repitiendo candidatos a los Oscar (Garci, Almodóvar y más recientemente Amenábar). ¡Hay mucha más gente con talento por ahí! ¿Por qué siguen promocionando a gente que no necesita promoción y dejan que otros se mueran de asco intentando conseguir distribución? Por eso hay crisis en el cine español, es que no lo protegemos.

Y no hablemos del cine catalán. ¡Menos gastar dinero público en doblar Harry Potter al catalán y más inversiones en cine hecho aquí! Pero bien distribuido y bien gastado. Debería haber comisiones que se encarguen de seguir los gastos de ese dinero. Porque hemos llegado a situaciones en que sólo dan dinero a los que ya lo tienen, y no a los que lo necesitan. O le dan millones a gentuza que en vez de hacer una película se compran un Chrisler, hacen reformas en su casa, se van a Cuba de viaje...

Antes me estaba mirando el periódico. Dedican 2 páginas a hablar del caos que han organizado los señores de ERC en un año. Me parece lamentable que un grupo que está en el gobierno siga comportándose como si fueran un grupo de adolescentes con las hormonas subidas que salen con pancartitas a protestar contra el gobierno. Apoyo a esos adolescentes, pero critico a ERC. Especialmente al señor Carod Rovira, que ha conseguido que se deje de hablar de temas como el trabajo digno, la especulación inmobiliaria, la fuga de científicos a otros países por falta de medios en éste... para que todo el mundo discuta sobre si hubo presión contra la selección catalana de hoquey patines en Fresno o si nos hacen boicot al cava... ¡Centrémonos, por favor! "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad". La frase del Tío Ben de Peter Parker se aplica a algo más que a Spider-man. Si formas parte de un grupo parlamentario y hay gente que te ha votado tienes un compromiso para con ellos. No puedes seguir chuleando a la gente y haciendo lo que te de la gana. Lo malo es que realmente la gente parece no darse cuenta de este desvío de atención...

Anteayer vi Kroko, una peli alemana de la que se puede leer más en http://poorblueliv.blogspot.com/, el blog de una petada con traumas insectiles pero que en el fondo no es tan mala chica... Me trajo muchos recuerdos. La protagonista era clavada a cierta italiana que todavía ronda por mi mente y mi corazón. ¿Por qué nos complicamos tanto la vida? Al menos está claro que a mí no me van las cosas fáciles. Mejor dicho, me encantaría que por una vez las cosas fueran fáciles, pero no creo que eso sea algo que me pase nunca. Tal vez debería escribir un libro: sería la versión masculina de Bridget Jones. Al menos así sacaría algo de provecho de todo esto.

Debo decir que algo de provecho sí que saco: tengo temas de conversación y fuentes de chistes. El otro día dio bastante de sí. Lo mejor es saber reírse de ello. Aún cuando a veces parezca darnos patadas. Especialmente en esos momentos. Es la forma de poder levantarte cada mañana. Y si no siempre se puede derivar el tema, y acabar hablando de juegos antiguos de ordenador, como Monkey Island, Space Quest y otros. ¡Qué tiempos aquéllos! Puede ser que la tecnología se haya superado, pero aún no han hecho ningún juego que me haya hecho soltar las carcajadas de Sam & Max Hit the Road o Day of the Tentacle o Space Quest V. ¿Qué se ha hecho de esas aventuras gráficas que imitaban los dibujos animados, con esa falsa perspectiva? Me parecen muy bien los motores 3D para juegos como el Quake, pero quiero un retorno a la originalidad del Fate of Atlantis.

Supongo que es cierto que todo tiempo pasado fue mejor... o no. Cuando menos, fue diferente, es pasado y será recordado con cariño.

15.12.04

Entremundos

He vuelto a coger el metro en la parada de Paseo de Gracia. Y nuevamente he visto al "tenor". Es un hombre de mediana edad al que se puede ver prácticamente a todas horas en el andén, en un rincón, ensayando el chorro de voz, cantando ópera. Ayer me fijé una vez más en él, y luego decidí dejar volar mi vista a lo largo del andén, buscando la reacción de la gente a ese hombre que inunda el silencio de ese túnel.

Nadie reaccionaba. Lo que tal vez hace años era un comportamiento que seguro despertaba curiosidad y alguna que otra risilla malintencionada ahora pertenece a la normalidad de la estación. Es un elemento más que sabes que siempre estará ahí, como los ratones de las vías o la música repetitiva del canal Metro. Ese hombre, al que antes la gente miraba fijamente pensando que estaba loco ha desaparecido. Ya no lo vemos ni lo oímos.

¿Con cuánta gente nos cruzamos cada día sin prestarles atención? Nuestra mente tiene la extraña voluntad de omitir todo aquello que no nos agrada. Especialmente todo aquello que nos pueda llevar a pensar cosas que no nos gustan. Por ejemplo, en estas fechas parece haber un aumento de indigentes por las calles, durmiendo en cajeros para no congelarse, entre cartones en portales, a veces compartiendo una caja entre varios. ¿Realmente somos conscientes de ellos? La respuesta, es que NO. Pasamos a su lado sin siquiera detectarlos, porque no nos interesan. No queremos conocer ese lado de la vida.

Ayer estaba en un bar y pasaron tal vez hasta 8 vendedores de rosas. Algunos prácticamente me metieron la rosa por la nariz para llamar mi atención. Al principio me molesté. Luego pasé a hacer bromas. Pero la verdad es que si simplemente se pusieran junto a la puerta, o en mitad del bar, ¿alguien se daría cuenta de que están ahí?

Eso me recordó una magnífica serie de 12 cómics, escrita por J. M. Straczynski titulada Midnight Nation. Es una serie que inspira. Un policía debe hacer un viaje para recuperar su alma robada. Y se mueve a través de Entremundos. No es un mundo paralelo ni nada por el estilo. Entremundos forma parte de nuestro mundo, pero incluye todo aquello de lo que nosotros prescindimos: callejones que no utilizamos, cabinas que están eternamente rotas y a las que ya ni nos acercamos, basura, y sobretodo, gente a la que no queremos ver. En su camino se encuentra con un hombre que fue despedido por reducción de plantilla y que nunca más volvió a conseguir trabajo; la gente lo dejaba de lado hasta que un día dejaron de verle: pasó a Entremundos. Y de historias semejante, la serie está plagada. La vida está plagada. Pensemos un poco en hasta qué punto somos conscientes de esos extraños seres que pueblan las esquinas de nuestra visión; la gente a la que hemos conocido pero finalmente hemos decidido dejar de lado sin previo aviso; los objetos abandonados al fondo de nuestro armario, que compramos o pedimos en su momento porque "lo necesitábamos" pero ahora sólo crían polvo (y que seguramente harían feliz a más de un niño que no tendrá regalos estas navidades porque su padre se lo gastó todo en alcohol o porque apenas ganan dinero para malvivir).

Hagamos todos un examen de conciencia. Aprovechemos al máximo el tiempo que tenemos con la gente que nos rodea. Esforcémonos en hacer más agradable el ambiente tanto con los nuestros como con aquellos desconocidos con los que tal vez nunca cruzaremos una palabra, pero por qué no, siempre podemos cruzar una sonrisa. Aquella dependiente del restaurante de fast-food, que cobra una miseria; ¿verdad que no nos cuesta nada al acabar tirar nuestra propia basura a la papelera?. Aquel vendedor colapsado por las colas navideñas; ¿tan difícil es ser paciente y comprender que intenta dar el mejor servicio posible a cada cliente?

Somos egoístas. Sólo pensamos en nuestro placer y nuestra comodidad. Primero nosotros y después el mundo. O mejor aún: nosotros nosotros nosotros. Y el mundo que se joda.

Así no vamos bien. Acabaremos engullidos todos por Entremundos.

14.12.04

Padre e hijos

Anoche en el cine verdi asistí al prestreno de Padre e hijos (Père et fils), una película francesa sobre relaciones familiares. En ella, un padre (Phillipe Noiret, el proyeccionista de aquella magnífica Cinema Paradiso), harto de ver cómo dos de sus tres hijos no se hablan desde hace años, aprovecha un ataque de fatiga para hacerles creer que se está muriendo, y se los lleva de viaje a Canadá.

La película es muy recomendable, sobretodo por ser capaz de tocar unos temas tan sensibles como el aprovechar el tiempo que queda con la gente a la que quieres y a la que no (palabras del director, no mías) de forma que cuando menos te hace sonreír, sin caer en la frivolidad ni el dramatismo barato.

Pero lo interesante vino después. Hubo coloquio con Michel Boujenah (director y guionista) y Pascal Elbe (guionista y actor). Al principio parecía Boujenah estar rozando esa delgada línea que separa al gracioso del graciosillo. El encargado de presentar la velada fue un crítico de El Periódico, joven, tímido, nervioso. Parecía el típico empollón de la clase, el marginado, el que siempre levantaba la mano y sacaba buenas notas, y los demás lo dejaban de lado muchas veces (ains, que recuerdos me trae...). Empezó hablando mucho. Antes de la proyección presentó la película durante unos 10 minutos, y cuando le cedió el micro a Boujenah, éste comentó: "si hablo como él no vemos la peli hasta mañana". Y después de los créditos, volvieron para ese coloquio popular. Y Boujenah volvió a atacar. En un par de ocasiones corrigió comentarios del joven periodista, que claramente no cayeron muy bien (su cara era un poema).

Por suerte luego empezaron ya las risas por uno y otro lado. Aunque Boujenah parecía tener un placer especial en hablar durante diez minutos antes de pasarle el micro al traductor simultáneo, quien se las veía y deseaba para acordarse de todo.

En cambio, Pascal Elbe dio muestras de un humor mucho más sano. Si se metía con alguien era con Boujenah o consigo mismo. Creó una complicidad con el patio de butacas que no consiguió Boujenah con sus bromas hirientes. La gente se reía con él.

Y es que tal como dijo el director ayer, hacer reír es mucho más difícil que hacer llorar. La risa necesita un ritmo, una complicidad, un "pacto" si se quiere llamar así. Lo que nos hace reír a nosotros molesta a gente de nuestras antípodas. No existe el humor universal. Pero se pueden establecer los códigos que nos permitan entrar en ese humor que se nos muestra. Siempre que exista un respeto mútuo, cosa que anoche no sucedió con el director, que intentó sin conseguirlo.

Por suerte sí que lo consigue en la película. Será que influye el hecho de haberla escrito con otras dos personas...

Otra cosa que también hay que reconocerle es el momento en que reclamó que los premios dejen de darse a los dramas y se den a las comedias (algo que llevo años pidiendo). ¿Por qué cuando tom Hanks hace de enfermo de Sida o de retrasado mental se lleva un Oscar(R) y cuándo Steve Martin se convierte en el director/productor de cine más cómico en Bowfinger nadie reconoce que es una de las comedias más inteligentes de los últimos años? Espero que esto cambie, que quiero dirigir una comedia el año que viene...

¡Mientras, intentad reír todos un poco, que dicen que alarga la vida! O cuando menos, fortalece la amistad conseguir un ambiente agradable a tu alrededor. ¡Ponga una sonrisa en su vida!

13.12.04

Confusión

Llevo una hora delante de la pantalla. He escrito ya hasta 3 textos diferentes, pero los he acabado borrando todos: no me convencen. No es cuestión de ser perfeccionista, supongo que hay temas que no quiero o no estoy preparado para discutir, para exteriorizar aún. Tal vez es que no sé hacerlo.

Últimamente estoy muy confuso. El trabajo, los proyectos, los sentimientos... Tengo demasiadas cosas en la cabeza. Y todas ellas son preocupaciones. Necesito que algo salga bien.

Demasiados interrogantes; demasiados paréntesis abiertos que precisan un cierre. Funambulismo en la cuerda floja, a mil metros de altura, sin red que pare mi caída. Trabajo muchas horas, y cuando salgo me dedico a darle vueltas a los proyectos de Fent Films; a mis problemas personales: gente que ha desaparecido sin previo aviso (¿dónde estáis? ¿por qué ya no queréis saber nada de mí?), gente que espero que no desaparezca (e incluso que estrechemos vínculos, de amistad con unos, afectivos con una), mis sentimientos hacia ella (¿son auténticos? creo que sí; ¿siente ella lo mismo? no lo sé; ¿sabré lanzarme? ¿lo haré bien? ¿seré correspondido? ¿habrá conocido a otro?)... Tengo a la neurona sobresaturada, saltando de un tema a otro para volver a reenganchar el primero antes de ir al tercero. El resultado es que quiero hacer tanto que no hago nada.

Tan sólo logro a duras penas actualizar este blog de forma diaria. Si ayer no lo actualicé es porque a las 8 de la mañana me fui a Montserrat a trabajar en un proyecto propio para luego irme a seguir trabajando (esta vez en el único empleo que me proporciona algo de dinero en vez de quitármelo). Al volver a casa estaba tan agotado que simplemente vi Friends y Sex in the city mientras cenaba y me fui a dormir.

Necesito vacaciones...




Pero también necesito dinero, tiempo, medios, y a alguien a mi lado para darme apoyo.

11.12.04

Clases y porteros

Durante estas navidades estoy trabajando de instalador para la fnac. También lo hice el año pasado, durante los 3 meses de verano. En este tiempo me he encontrado todo tipo de situaciones, pero hay algunas que me han llamado la atención.

Hoy hemos instalado una televisión de plasma en un piso de 250 metros cuadrados (según el portero, muy al tanto de todos los movimientos de la escalera). El pisito no era sinó el nidito de amor de una pareja joven, que difícilmente tendrán problemas para llegar a fin de mes. Para los que entiendan de inmuebles en Barcelona diré que estaba en pleno Paseo San Juan. En el momento en que hemos llegado, mientras instalábamos la tele, a nuestro alrededor pululaba un enjambre de transportistas de mudanzas y paletas. Estaban preparando el piso: la cocina aún estaba a medio hacer, los enchufes funcionaban a medias, los muebles tenían un plástico que los cubría... Eso sí, en mitad del salón había un cuadro ya debidamente colgado, con las únicas 3 bombillas que estaban puestas y funcionando (eran luces halógenas; el resto de lámparas del piso eran focos como los de fotografía, puestos para poder ver mientras trabajaban) iluminándolo para que los humildes trabajadores pudiéramos deleitarnos contemplando embelesados tan magnífica pintura. Pero no demasiado, que la madre de uno de los tortolitos (aunque el tamaño del culo de la mujer no da pie a diminutivos, y siento ser tan malo pero no me lo podía aguantar...) estaba controlando cada movimiento de cada persona. A nosotros no ha tardado en soltarnos un "¡y dejad la tele bien sintonizada!" (señora, ése es nuestro trabajo).

Hemos instalado el aparato en cuestión, y cuando el marido ha comprobado el mando y sus funciones... ¡oh! ¿y la función pip? Precisamente la compramos por el pip. (La función pip permite partir la pantalla en 2 y ver dos cadenas a la vez; básicamente la mayor estupidez en lo referente a televisión de consumo que se ha inventado nunca, sobretodo si no conectas ningún aparato a la tele). Cuestiones técnicas aparte, por fin acabamos, y procedemos al cobro pendiente: los 219€ del pie de la televisión. Mientras firmamos el papelito, el hombre nos da 220€ y con un tono de benevolencia máxima con el que seguramente César se dirigía a los presos a los que decidía perdonar la vida o como el que debió usar el capitán del Titanic al ceder su puesto en los botes salvavidas, nos dice que "es igual, el cambio para vosotros"... ¡Un euro! ¡A repartir entre dos personas! ¡Eso sí que es ser generoso!

Sé que suena a desagradecido. No es así. Yo nunca espero que me den propina. Aunque debido al desgaste de cargar objetos pesados, y la necesidad consiguiente de tener que reponer azúcares, siempre agradezo la ayudita para mi merienda. Sea del importe que sea. Lo que no aguanto es la humillación. El tono de ese hombre ha sido el de un noble a un plebeyo del menor rango, alguien a quien ni siquiera se mira a la cara.

Para bien o para mal vivimos en una sociedad de clases y clasista. Yo creo que para mal. Este "incidente" me ha recordado dos visitas que realicé el año pasado, esa vez yendo solo. Las dos eran en la zona alta de Barcelona, en edificios que todavía tienen puerta de servicio. ¿Para qué sirve esa puerta? En muchos casos lleva al mismo sitio que la principal. Pero marca una línea invisible, es la frontera entre el que quiere y el que puede; entre el que sirve y el que es servido. La madre/suegra de la pareja de hoy pertenece a ese estatus elevado a quien todo el que esté por debajo automáticamente está sirviendo, incluso cuando esas personas no sean conscientes de ello.

Sin embargo también hay gente que vive en esos edificios pero no hace caso. De la misma manera que hay quien acentúa aún más la diferencia, obligando (humillando) a los sirvientes a llevar esos uniformes que parece que sólo existan en Ana y los 7, pero que sí que existen (yo ya los he visto en un par de ocasiones).

Pero para remediar esos casos casi enfermizos de los ricos que prescinden de formalidades tan necesarias como el marcar la clase de cada persona, tenemos a esa casta especial, que no pertenece a ninguna otra, alta ni baja: los Porteros.

En una de esas dos visitas que he mencionado antes, el portero me abordó antes incluso de llamar al interfono, preguntándome hasta el grupo sanguíneo del cuñado de mi abuelo. Y aún así esperó a mi lado mientras yo llamaba, mirándome con desconfianza, hasta comprobar que realmente venía de la fnac (claro, como por aquel entonces no llevaba la camiseta con el logotipo, podía ser cualquiera de esos ladrones que se dedican a robar casas cargados con una caja pesada...). El cliente me abrió la puerta desde arriba, y entonces se activó el chip clasificador clasista de El Portero: ¡¡me cerró la puerta en las narices y me hizo entrar por la puerta de servicio!! Teniendo en cuenta que estaba representando a una empresa, tuve suerte que por una vez mis dientes fueron más rápidos que mi lengua y la mordieron a tiempo, cuando estaba a punto de soltar un "¿y tú por qué puerta entras, hijo de la grandísima puta?" En mi vida me había sentido tan humillado (al menos no por alguien que no era una mujer, pero esa es otra historia...). ¿Quién le dio autoridad al portero a decidir por dónde debía entrar yo, si el que ha pagado para que yo esté allí me había abierto la puerta principal?

En la otra visita mencionada la situación fue parecida: puerta principal abierta, portero que me obligó a subir por la escalera de servicio... Con la salvedad que cuando bajé, el portero ya se había ido, no sin antes cerrar con llave esa escalera... Sin acordarse de que había alguien (yo) aún dentro...
Y es que si ya es malo que las "clases pudientes" (en muchos casos más bien "quierentes y no pudientes", que hay mucho que vive de la apariencia) se consideren superiores a la media, es aún peor que un simple portero de escalera (con todo el respeto que me merecen todos los porteros que no son como esos tiparracos) se ponga a sí mismo por encima incluso de aquellos que le pagan el sueldo.

Que por fregar el suelo de los ricos no nos convertimos en uno de ellos... Más bien lo contrario, ¡que el que mucho tiene es porque poco gasta!

10.12.04

Cosas del Ego

Mi humor ha mejorado en las últimas horas. Además le estoy pillando el gustillo a esto del blog. Sobretodo porque ayer recibí un mail de mi amiga de Madrid diciendo que le gusta mucho esto que escribo y como lo escribo. Me comentó que no sabía que yo supiera escribir (espero que se refiera a que le gusta mi estilo, si es que se puede hablar de estilo...). Este tipo de cosas te suben la moral.

¿Por qué empezamos un blog? Normalmente porque creemos que tenemos algo que decir. O simplemente por sacarnos todo eso que llevamos dentro y no sabemos cómo quitárnoslo de encima. O en mi caso, por presión popular...

La cuestión es que empiezas a entrar posts. Te marcas unos objetivos (en mi caso es mantener el post diario). Al principio parece casi una obligación, pero pronto te das cuenta de que tu mente va dando vueltas durante el día, buscando un tema para tu próximo texto: ¿de qué hablaré? ¿qué enfoque le doy?

¿Adicción? En parte. Y es que esto se puede considerar como la libertad de expresión en su máxima ídem. Y a todos nos gusta poder decir lo que pensamos sin tapujos ni censuras.

Pero llega un momento en que necesitamos un feedback. Sabemos que hay gente que de vez en cuando nos lee, pero sólo porque nosotros mismos les hemos dado la dirección. Algunos incluso son lectores fieles que vienen cada día a ver qué tema hemos desgranado hoy. De entre estos últimos incluso los hay que añaden su comentario, con lo que nosostros mismos también acabamos mirando nuestros propios blogs de forma diaria para ver qué opinan...

Sin embargo, queremos más. Es curioso, lo que empieza como un simple diario personal poco a poco se transforma en una forma de satisfacer nuestro ego. Nos gusta exhibir nuestros pensamientos, nuestra vida, nuestra forma de ser... Y nos gusta que la gente nos apruebe (o nos critique, si pretendemos tocar fibras sensibles). Ya dijeron hace mucho tiempo: Lo importante es que se hable de uno, aunque sea bien.

Además, parece que las cosas vuelven a ir bien... ¡Bendito viernes! Ahora lo prefiero al lunes...

9.12.04

Niveles bajos

Tal vez sea por este tiempo gris y frío; tal vez por el estado de semi resfriado que voy arrastrando estos días; puede incluso que sea por la racha que llevo últimamente. La cuestión es que llevo un par de días con la moral algo baja.

Hoy no trabajo. Como me hacen trabajar todos los festivos, a cambio me dan otros días de fiesta. Y esperaron a que casi acabara mi jornada de ayer para decirme que mañana me cambian el horario, con lo que saldré del trabajo a las 12 de la noche... Eso me lo dijeron después de una tarde por toda la ciudad, instalando teles y otros aparatos bajo la lluvia, calándonos después de aguantar el tráfico barcelonés de los días mojados.

Y hoy ya llevo dos golpes tontos pero bien dolorosos, de esos en los que te acuerdas de toda la familia de quienquiera que fabricó el mueble en cuestión. Salvo que en este caso han sido un plato y el salpicadero de un coche...

Al menos me consuela haber conseguido entradas para otros 2 prestrenos de cine. Aunque con los días que llevo seguro que me vuelven a cambiar turno y me los perderé.

Pero bueno, que no se diga. De perdidos al río. Recojamos los intestinos y pongamos super-glue, como en Dog Soldiers. Y resurjamos de las cenizas cual ave fénix, con algunas ideas nuevas y ganas de trabajar en lo mío.

¡Que este domingo toca ir a grabar! ¡Con la nueva cámara! Sólo espero que no llueva...

8.12.04

Compras, empujones y violencia

Vuelvo al tema de hace unos días: la Navidad. Sé que con todo lo que escribí parecería que no queda más por decir, pero no es así. Siempre hay algo más...

Ayer tuve que ir a hacer unos recados a l'Illa Diagonal. No eran compras navideñas (este año esperaré al último momento e incluso pienso aprovechar mi puesto de trabajo para ahorrarme las colas), pero por lo visto la gente ya está en plena fiebre consumista.

No voy a entrar en debates sobre el capitalismo o consumismo recalcitrante. Sí que voy a hacerlo sobre la estupidez bobina típica de estas fechas...

Empecemos con algunos casos que uno se puede encontrar al ir a un centro comercial estos días:

Primero vamos por los pasillos, entre tiendas. Allí sufrimos una situación más agobiante que un concierto multitudinario. Gente que te rodea por todas partes, empujones, gritos, correteos, golpes... ¿Por qué la gente no puede adoptar el fácil recurso de caminar por la derecha? No, es más divertido el caos entre miles de personas, cada una yendo a una dirección distinta, o si van en la misma, por distintos lados. ¿Para qué organizarse un poco si puedes empujar al que te viene de frente?
Luego están los que se meten en esos gentíos con cochecitos de bebés. Supongo que sobran los comentarios, ¿no? ¡Pero es que encima son los primeros en protestar porque la gente no les abre paso! ¿Y qué esperáis? ¡Dejad al niño en casa para ir de compras! ¿No veis que así descubrirá que los Reyes Magos son los padres? Que no tienen nada de Reyes ni de Magos...
¿Y esas ancianitas adorables, que siempre se meten donde la acumulación de gente es mayor? ¡Y las muy puñeteras siempre consiguen llegar a donde quieren antes que nadie! Aunque supongo que ayuda el hecho de ayudarse de empujones (el otro día una casi me tira sobre una estantería).

Pero cuando por fin llegas a la tienda, empieza la parte divertida: quieres mirar un cd, o un libro, o lo que sea... ¿Cómo llegar a él? Lo mejor es prepararse para estas fechas a lo largo del año. El mejor sitio son los festivales de música, conciertos en salas pequeñas y discotecas abarrotadas. Allí podremos coger práctica en abrirnos paso sin necesidad de grandes esfuerzos, convirtiéndonos en auténticos contorsionistas. Así podremos esquivar codos, carritos, ancianas y demás peligros que aparecen a lo largo del camino cual bidones en el antiguo juego de Donkey Kong.

Por fin llegamos ante la estantería a la que nos dirigíamos y... ¡no encontramos lo que buscábamos! Pasamos a la siguiente fase: lograr un dependiente. Esto puede ser más o menos difícil en función de A) la tienda y B) la sección. Por ejemplo, en zapatería de El Corte Inglés no llamarás la atención de un vendedor ni amenzando con cortarle la yugular al Papá Noel de la puerta. Para conseguirlo es recomendable un poquito de paciencia, sobretodo si queremos que nos atiendan bien. Además, hay que recordar que ellos también tienen sentimientos. Hace unos días me comentaba una dependienta de la sección de películas de la Fnac que el año pasado, un día llevaba una pila de dvds en las manos, cuando un cliente le tiró del fashion-chaleco hasta conseguir tirar todas las películas al suelo y por el mismo precio romperle el chaleco. Nuevamente sobran los comentarios...

Supongamos que por fin logramos la atención (de manera civilizada, por favor) de ese/a (seamos políticamente correctos) dependiente. Le preguntamos por lo que buscamos, y sí, tenemos suerte, ¡aún queda uno! Toca correr de nuevo a la estantería, sí, es verdad, allí está, lo veo al fondo, corre, corre, esquiva, salta, combo especial, vuelta en el aire, esquiva, estira el brazo, ya casi está, lo tienes, lo tienes, lo...

La anciana de los codazos lo acaba de coger delante de tus narices... Y no volverán a tenerlo hasta después de fiestas.

Con lo fácil que era cuando de pequeños simplemente dibujábamos unos garabatos con todo nuestro cariño, y lo contentos que se ponían todos...

En fin, parafraseando a Keith Giffen en el The Authority VS Lobo: Especial Navidad, "MERRY FUCKING XMAS!!"